Geografía

El puerto de Tornavacas hace de ventana-mirador desde donde contemplar casi la totalidad del valle del Jerte. Al viajero procedente del norte, Tornavacas le ofrece la visión de este estrecho valle que recorre el río que le da nombre y al que a finales de marzo más de un millón de cerezos le flanquean vestidos de algodonado blancor. El puerto de Tornavacas tiene a la izquierda los grandes picos, "casi siempre canos por las nieves", citando otra vez a Unamuno, de la Sierra de Gredos; a la derecha la menos nevada sierra de Béjar. Comenzando a bajar el valle, el pueblo de Tornavacas es el primero de los pueblos que cruza el río. El turista empieza a familiarizarse con las pequeñas torrenteras que forman las aguas provenientes de las sierras que coronan el valle y que bajo el nombre de gargantas y gargantillas abundan por estas comarcas. La más famosa es la Garganta de los Infiernos, donde tras ascender unos pocos kilómetros de sendero se llega a un paraje, conocido por Los Pilones, pozas labradas en la roca por la acción caprichosa de las aguas. Esta zona es reserva natural y dispone de un Centro de Interpretación. Tras el paseo, el caminante puede acercarse a un taller de alabastro donde comprar algún objeto de este material o las bien imitadas cerezas del valle.

Jerte, Cabezuela y Navaconcejo, son pueblos regados por el Jerte y que han canalizado sus aguas para formar piscinas naturales, zonas de baño y de recreo de cara a los veraneantes. Lo mismo se puede decir de otros muchos pueblos de estos zona del norte de Cáceres que aprovechan así la abundante agua de que disponen.